lunes, 22 de agosto de 2016

El secreto del palacio de congresos (2)

El secreto del palacio de congresos. Divertimento veraniego (2)

Viene de 
http://jutobla.blogspot.com.es/2016/08/el-secreto-del-palacio-de-congresos.html

Hacía muy poco que Luis Antonio Bolín,  uno de sus superiores en el Ministerio de la Gobernación –que entonces se ocupaba del Turismo-  , había acuñado un lema para promocionar España en el exterior que, con el tiempo y ligeros retoques, iba a hacerse muy popular: Spain is beautifful and different. El famoso “España es diferente”,  que durante décadas se utilizó también como gesto de afirmación patriótica ante todo lo que venía de fuera. Como todos los buenos eslóganes, tanto valía para una cosa como para  la contraria. Por eso,  aunque los sectores más radicales de la Falange llegaron a proponer la abolición del turismo una vez instaurado el nuevo régimen, España eligió el camino contrario y puso  las bases para una lenta invasión que cambiaría de raíz los usos y costumbres del país.  Que los dirigentes de la España que salía de la Guerra Civil decidieran unir el turismo al  Ministerio de la Gobernación, y quien dice Gobernación dice Policía  da idea del valor estratégico que aquel régimen, por los motivos que fuera,  daba al turismo.

Sí, he escrito ‘lenta invasión’. La expresión es de Prade y todo lo que vino después tiene que ver  con lo que aquel hombre, que escribía su nombre en español pese a su apellido germano, empezó a explicar  aquella mañana en Barcelona. No sé si finalmente podré convocar una rueda de prensa y contarlo todo, el presidente no me autoriza, pero te lo voy a adelantar a ti. Podrás leer el relato que me entregaron  al asumir el cargo  y otras informaciones que he ido recabando desde entonces  y que tú puedes administrar como quieras.  No sé si podrás publicarlo ni si aún estamos a tiempo. Todo dependerá mucho de cuando se inaugure el palacio de congresos.

Prade esperaba despachar a aquel hombre en poco tiempo. El necesario para decirle que no podía organizar viajes en autobús por Barcelona, y entre Barcelona y otras ciudades, sin un visado especial del sindicato y la autorización de Gobernación. El era un extranjero, que  hablaba  bastante bien el español y se presentó  como Marcos  Shcneider. Había chocado con Margarita Rovira, muy bien relacionada con el Gobierno y Falange. ‘Nada se mueve en Barcelona sin los Rovira’ le comentó mientras cogía un bolígrafo de la mesa para firmar una orden de expulsión.
“También puedo organizar  viajes rápidos en avión a Mallorca, desde Alemania y desde otras ciudades europeas”, le oyó decir. Prade se echó hacia atrás arrastrando la silla,  dejo la estilográfica sobre la mesa, sacó una cajetilla de tabaco, cogió un cigarrillo y ofreció uno a su interlocutor. “¿Qué me está  diciendo?” 

Semanas después  viajaban a Mallorca, pero no en avión, sino en barco y acompañados, aunque eso nunca trascendió (creo que eres la primera periodista en saberlo)  de  Rafael Arias Salgado, que se acaba de estrenar en un Ministerio de nueva creación, el de Información y Turismo. Fue una travesía animada y con mucha música. En Palma iba a celebrarse  el primer festival internacional de danzas folclóricas. También viajaban  grupos españoles, belgas, franceses, italianos  y alemanes que actuarían en la plaza de toros. Al recién nombrado  ministro le extrañó que una Isla tuviera plaza de toros.  Schneider, que ya había estado antes en Mallorca,  les comentó  que era  una Isla sorprendente,  que se alojarían en un hotel recién inaugurado en Palma y que luego irían a Cala D´ or y Cala Rajada.

Antes de la guerra (del Movimiento o de la cruzada, según el lenguaje de entonces)   Cala Rajada, a unos ochenta kilómetros Palma, había sido una especie de colonia de extranjeros en Mallorca. Muchos alemanes se habían instalado allí. Algunos huyendo del nacionalsocialismo. Pero otros, persiguiéndoles y mezclándose con ellos a la espera, les contó, de que cayera la república española, como así fue, y poder establecer una sólida alianza con los militares españoles sublevados para colaborar en el nuevo orden que se iba a establecer. Parece que  incluso se preparó un viaje relámpago de Goebbels pero no llegó a concretarse.  ¿Habéis oído hablar de la Kraft durch Freude?   les peguntó Scheider.

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